Hace algún tiempo, cuando alguien partia, solo quedaban cosas materiales y superficiales, cosas que a pesar de todo, para muchos tenían valor sentimental. Cosas como el medallón de la abuela, el reloj del abuelo, el vestido que la difunta uso en su boda... Y tal vez encontrabamos, (con un poco de suerte) lo que mas nos hacia recordar a esa persona y por un instante conocer sus vivencias y pensamientos: Sus cartas.
En la actualidad no usamos correspondencia (cartas, tarjetas y/o postales) de una manera tan frecuente como nuestros ancestros, de hecho, puede que se de el caso de que sin querer donemos el libro donde se encontraban esas cartas tan lindas que papá le mando a mamá... Sin embargo, en la era de la tecnología y el conocimiento, podemos hacer un recordatorio a las (muchas veces estúpidas) memorias del difunto a través de Facebook, Twitter, Instagram y otros.
No nos damos cuenta, pero en el pasado bien nuestros errores podían ser olvidados, pero ya todo queda grabado en piedra con el internet y la tecnología... Ya nadie puede presumir de: "ay tan seria que era fulanita" cuando todos sabemos que tiene un 'videito' rodando en la web. Ni podemos decir que Fulano era culto si en todos sus post escribia con mil faltas ortográficas...
O sea aunque no queramos estamos escribiendo nuestra historia, el como nos recordarán, el porque nos recordarán, y a mi parecer es una gran oportunidad que muy pocos parecen aprovechar.
En mi caso, realmente la maternidad me ha cambiado en gran manera, y por eso quiero perpetuar en internet mi vida con mi hijo, puede que se me pierda el móvil, o que se embrome el disco de la pc, pero ahí quedaran esos recuerdos, esas palabras que me identificaban, esos pensamientos, esas imágenes, esas canciones, esos poemas... Y si alguna vez yo llegase a faltarle, mi hijo sabrá donde buscar, y sin que nadie le diga sabrá como era yo, que me gustaba, que cosas hice, que lugares visite, que musica me gustaba, que libros leí, que películas vi... Y entonces ahí lo habré logrado, habré perpetuado mi recuerdo y cada vez que me buscase, ahí me encontrara, porque al final... Todo esto lo hice para el.