miércoles, 30 de abril de 2014

Mi primera aventura en familia

Cada cierto tiempo acostumbro a olvidarme de que existe un mundo exterior por lo general durante esta etapa disfruto olvidar cosas tales como exfoliación, mascarillas, maquillaje y hasta el uso de tacones.

También olvido que tengo amigos y uno que otro compromiso social

Sin embargo durante este fin de semana (casi) en contra de mi voluntad mi querido esposo decidió que ya era hora de yo salir de mi encierro.

La meta original era visitar la madre de una amiga y ver a mi hija (mi adoptada bella, hermosa y feroz) Millie.

Claro está, no seria tan fácil, el encuentro se llevaría a cabo durante una reunión de la fundación (sin fines de lucro) a la cual pertenecemos, Pinta Solidaridad (o sea que en un solo día tendría que ver a mas personas de las que he visto durante el ultimo año entero, y así fue), luego de la reunión irían (ellos) al hogar para niños con necesidades especiales "Casa de Luz".

Lo primero era que no teníamos niñera (ni a nadie con 3 pesos de juicio y responsabilidad) que se quedara con Sergio, y como al fin y al cabo solo sería una simple visita, decidimos llevarlo.

La madre de nuestra amiga era como una versión mayor de la misma, y también fue igual de persuasiva que su hija, tanto así, que para el final de la reunión ya nos había convencido de ir a Casa de Luz con ellos.

Repito que andábamos con Sergio y estábamos alejados de casa y no teníamos con quien dejarlo. Destaco que Sergio a pesar de estar rodeados de extraños se porto como de película (y no es que el sea molestoso), y que muchos me recriminaron por haber ido con el allí (que los virus, las bacterias, los gérmenes...), pero no se, estar allí, recordar las veces que oré a Dios para que mi bebe fuera sano, verlo allí, sano, bello y sonriente y poder tenerlo ahí mientras su padre y yo compartíamos con niños especiales, me hizo entender que esto es algo que quiero que haga, que nos acompañe a ese tipo de actividades, para que sea capaz de entender y comprender que es un niño bendecido, tiene una familia, amigos y salud, que así como yo me siento bendecida por mi familia y amigos y porque mucho o poco en algo puedo ayudar, que entienda también lo que es el amor.

Porque no solemos notarlo, hablamos de amor a modo de amor maternal y tipo Romeo y Julieta, pero olvidamos enseñarles a nuestros niños dos tipos de amores muy importantes también: el amor a si mismo y el amor al prójimo. Debemos enseñarles que su cuerpo es un templo, y que tienen que quererse y respetarse como son, aceptarse y amarse, y que de la misma manera deben ser con los demás, sin importar raza, sexo, preferencia sexual, o en este caso, condición medica.

Una vez mas agradezco la oportunidad que me brindo Pinta Solidaridad de ir a Casa de Luz, porque de nuevo, esos niños me dieron una lección importante en mi vida.

Y definitivamente no sera la última...

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